A lo largo del siglo XIX, pero especialmente en la segunda mitad del mismo, la lectura y la escritura aparecen como las herramientas indispensables para hacer de un hombre iletrado un ciudadano. Aquel que adquiría en la escuela las habilidades que lo sacaban del analfabetismo, era casi de inmediato un sujeto capaz de integrarse efectivamente como parte del cuerpo político. En gran medida el maestro en su tarea de alfabetizar no solo se convertía en un instrumento de civilización sino también de ciudadanización
En este contexto el aprendizaje de la lecto escritura es una herramienta indispensable para acceder al primer escalón de la participación ciudadana, el sufragio. Es cierto que en nuestro país a diferencia de los países europeos, el sufragio no estaba legalmente limitado a los analfabetos, pero también es cierto que los mismos se encontraban en mucha mayor disposición de manipulación y exclusión electoral, propios de las practicas fraudulentas y por ello la adquisición del estado de letrado ,le permitía acceder a un mayor nivel de autonomía. Es también en este contexto que se da la asociación entre escuela pública, alfabetización y bibliotecas populares. El libro aparece aquí como instrumento de comunicación e incentivo a la formación de ciudadanía.
La aparición de un nuevo tipo de prensa a comienzos del siglo XX, caracterizada por las tiradas masivas de ediciones diarias o periódicas destinadas a crecientes cantidades de lectores, convertía una vez mas a la lectura como instrumento de participación en los procesos políticos y sociales de la época .La extraordinaria transformación en los medios de comunicación que significo la radio, no alcanzo a desplazar el significado crucial de la lectura para la vinculación del hombre con la sociedad. El gran viraje se produce a partir de la presencia de la T V alrededor de los sesenta y la creciente masividad de este medio que se da a partir de las décadas siguientes. El hombre que ve, el homo videns, en el análisis del politólogo Giovanni Sartori, hijo del video niño, desplaza a la lectura y la escritura del papel mediador que tenía en la llamada galaxia de Gutenberg. El hombre que ve, se contenta con imágenes, cada vez mas atractivas y espectaculares y el hombre que lee, se convierte poco a poco, pero aceleradamente, en una especie en disminución. Ello a su vez impacta en la construcción y formación del ciudadano, pues la política que tiende a ser cada vez más mediática, tiende a colocar a la política en el escenario, antes que en la plaza y a convertir al hombre en espectador desde la platea antes que activo protagonista en la plaza. No es extraño que la escuela perciba a los medios en especial al televisivo como un rival al que se le teme, aunque en secreto se le admira, En este nuevo escenario me parece que de nuevo la lectura puede convertirse y debe convertirse en un instrumento clave. Pero para ello hay que entenderla de una manera distinta. En primer lugar debemos formar un nuevo tipo de lector, más critico, mas audaz y mas imaginativo. Un tipo de lector que tenga capacidad de entender nuevos códigos de comunicación, que los nuevos medios le proponen y que sea capaz de asociar creativamente las posibilidades que dan la imagen, la voz y la palabra escrita .Un lector a su vez que sea capaz de preguntarse frente los textos, y no solamente retener memorísticamente los mismos, un lector que sea capaz de preguntar a los docentes a propósito de lo que los textos le sugieren y un lector que sea capaz de preguntarse a si mismo, que le dicen los mensajes que lee. Este tipo de lector a su vez, requiere una estrategia docente que lo habilite a producir sus propias palabras, cargadas estas de sentido y de interrogación y que sea capaz de expresarse con palabras propias que denotan su capacidad de apropiación de lo que ocurre como un actor significativo y no como un espectador aturdido.
Todo lo antedicho adquiere una especial significación frente al desarrollo creciente del Internet. La red de redes, vuelve a necesitar de los códigos de la lecto escritura para entrar a un mundo fascinante y prometedor. El hombre que ve, hijo de la TV ,ya no basta para dominar las posibilidades que la red le ofrece. Tal vez como en el contexto incial, el reino de la palabra vuelve a adquirir significado, no como opuesto al reino de la imagen, sino como integ5rante de un universo mas amplio, donde la palabra escrita, la palabra dicha y la imagen se entrelazan en una nueva dimensión. Pero aquí hace falta un nuevo tipo de lector, que no solo sea capaz de descifrar este nuevo tipo de código, sino que capaz de insertarse creativamente en el. y es aquí donde la red de redes aparece como un poderoso medio de formación de ciudadanía.,pero también existe al posibilidad de nueva exclusión, la brecha digital se ensancha no solo por lo desigual de la distribución de la red en países y clases sociales ,sino porque la falta de formación adecuada del nuevo tipo de lector que el medio reclama, puede convertirnos en analfabetos mediáticos en lo albores del nuevo siglo.
Y así como los analfabetos del siglo XIX, se veían privados de ciudadanía, estos nuevos analfabetos pueden sufrir la misma privación ,aunque la ilusión mediática los convierta en espectadores pasivos de una telé política, cada vez mas mezcla de espectáculo y negocios
Alfabetización mediática y protagonismo ciudadano, están estrechamente ligados, vale la pena tomar nota de esta relación y obrar en consecuencia..
Prof. Dr. Ricardo del Barco.
Titular de POLITICA y COMUNICACIÓN. U.N.Cba
delbarco@arnet.com.ar
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